El deporte vale las más de las veces para soler enfrentar a dos bandos en una guerra de intereses que chocan y donde no tienen cabida dos vencedores.
Mientras no pierda su objetivo intrínseco todo está bien porque una vez finalizada la batalla todos vuelven a ser los mismos, personas con el fin de hacer deporte.
Pero este fin de semana creo que he podido cumplir parte de la ilusión de Adrián , el mallorquín del Béjar, como lo bautizaron en el vestuario.
No tuve más que hablar con Crespo y decirle que había un niño que tenia muchas ganas de conocernos y de estar con nosotros como para que le faltara decirme que lo que hiciera falta, que bajara al vestuario con nosotros (que gran tío también).
La pena es que no llegara antes, la culpa no será de él, no quise indagar en buscar un culpable (y que dudara entre echarle la culpa a su padre, a su tía o incluso a su abuela) de su retraso porque salí en su busca tres o cuatro veces del vestuario hasta que llegó, no buscaremos culpables porque las culpas las repartirá.
No hemos ganado pero me he acostado ese domingo satisfecho de poder haber contribuido sin yo ser nadie a que Adrián se haya dormido habiendo estado en el vestuario del Béjar, haber pisado el campo, calentado con ellos y sobre todo de que haya puesto la mano en el grito antes de empezar el partido (bueno, algo de pseudo explotación infantil hubo porque también me ayudó a recoger el material del calentamiento).
Me hubiera gustado y lo dejaré pendiente que viaje un día con nosotros para que vea como es la vida del futbolista en un autocar y la comida con ellos.
Lo dejaremos en espera para otra ocasión pero queda pendiente de cumplir.
Se lo vi en los ojos y los ojos de los niños no engañan hasta que se hacen adultos. Los suyos no me engañaron.
Siento no haber podido hacer más y sobre todo espero no haberle desilusionado con lo poquito que somos en comparación con “su” Mallorca de primera.
Por lo menos ha estado en un vestuario y se llevará el recuerdo del balón que todos firmaron sabiendo que era para Adrián.
Tenemos una deuda pendiente que debo cumplir esta semana sin falta y que en Palma de acuerdes de nosotros.
Gracias por darme fuerzas para en estos malos partidos sepa que el fútbol y el deporte en general tiene otras cosas que no es sólo ganar.
Esta foto va por ti Adrián, sigue haciendo deporte y lucha por conseguir las cosas.
Mientras no pierda su objetivo intrínseco todo está bien porque una vez finalizada la batalla todos vuelven a ser los mismos, personas con el fin de hacer deporte.
Pero este fin de semana creo que he podido cumplir parte de la ilusión de Adrián , el mallorquín del Béjar, como lo bautizaron en el vestuario.
No tuve más que hablar con Crespo y decirle que había un niño que tenia muchas ganas de conocernos y de estar con nosotros como para que le faltara decirme que lo que hiciera falta, que bajara al vestuario con nosotros (que gran tío también).
La pena es que no llegara antes, la culpa no será de él, no quise indagar en buscar un culpable (y que dudara entre echarle la culpa a su padre, a su tía o incluso a su abuela) de su retraso porque salí en su busca tres o cuatro veces del vestuario hasta que llegó, no buscaremos culpables porque las culpas las repartirá.
No hemos ganado pero me he acostado ese domingo satisfecho de poder haber contribuido sin yo ser nadie a que Adrián se haya dormido habiendo estado en el vestuario del Béjar, haber pisado el campo, calentado con ellos y sobre todo de que haya puesto la mano en el grito antes de empezar el partido (bueno, algo de pseudo explotación infantil hubo porque también me ayudó a recoger el material del calentamiento).
Me hubiera gustado y lo dejaré pendiente que viaje un día con nosotros para que vea como es la vida del futbolista en un autocar y la comida con ellos.
Lo dejaremos en espera para otra ocasión pero queda pendiente de cumplir.
Se lo vi en los ojos y los ojos de los niños no engañan hasta que se hacen adultos. Los suyos no me engañaron.
Siento no haber podido hacer más y sobre todo espero no haberle desilusionado con lo poquito que somos en comparación con “su” Mallorca de primera.
Por lo menos ha estado en un vestuario y se llevará el recuerdo del balón que todos firmaron sabiendo que era para Adrián.
Tenemos una deuda pendiente que debo cumplir esta semana sin falta y que en Palma de acuerdes de nosotros.
Gracias por darme fuerzas para en estos malos partidos sepa que el fútbol y el deporte en general tiene otras cosas que no es sólo ganar.
Esta foto va por ti Adrián, sigue haciendo deporte y lucha por conseguir las cosas.