Se que mi entrada debe comenzarse pidiendo perdón por mi apatía con el teclado, sé que he dejado pasar mucho tiempo hasta esta nueva incursión pero cuando uno pierde la rutina cuesta volver a la senda. Por otro lado se que los que me siguen son mis amigos así que casi me otorgo el “autoperdón”.
Tenía pensado hablar de ciertas cosas pero hay una que eclipsa el resto y es la salida al campo con los verdaderos “HOMBRES DE MUSGO”, los niños de musgo mejor dicho.
Cuando hay en casa niños, aparte de que se monta el belén con bastante asiduidad, hay que montar el belén verdadero, como un acontecimiento en mi caso asociado a este puente que hemos pasado, un acontecimiento donde los padres escondemos que nos hace ilusión, enmascarándolo con que son los niños los responsables.
El musgo no puede faltar en la ocasión pero hay que ir en su busca; los chinos tienen de todo pero ir a buscarlo al campo no tiene parangón.
Dispuesto a ello partí con Mario e Islem como ayudantes en la tarea y los alrededores de la Fuente del Lobo fueron nuestro coto de caza “musguiana”.
Todo empezó bien, ilusión a raudales y primeras lecciones teóricas de cómo levantar el musgo sin romperlo y primeros fallos técnicos, si la falta de paciencia está reñida con el “levantamiento de musgo” y le unimos que a “puñaos” es más difícil, pues se tiene la solución del musgo que cogieron los dos “ELFOS AYUDANTES” que me llevé a la tarea.
Tenía pensado hablar de ciertas cosas pero hay una que eclipsa el resto y es la salida al campo con los verdaderos “HOMBRES DE MUSGO”, los niños de musgo mejor dicho.
Cuando hay en casa niños, aparte de que se monta el belén con bastante asiduidad, hay que montar el belén verdadero, como un acontecimiento en mi caso asociado a este puente que hemos pasado, un acontecimiento donde los padres escondemos que nos hace ilusión, enmascarándolo con que son los niños los responsables.
El musgo no puede faltar en la ocasión pero hay que ir en su busca; los chinos tienen de todo pero ir a buscarlo al campo no tiene parangón.
Dispuesto a ello partí con Mario e Islem como ayudantes en la tarea y los alrededores de la Fuente del Lobo fueron nuestro coto de caza “musguiana”.
Todo empezó bien, ilusión a raudales y primeras lecciones teóricas de cómo levantar el musgo sin romperlo y primeros fallos técnicos, si la falta de paciencia está reñida con el “levantamiento de musgo” y le unimos que a “puñaos” es más difícil, pues se tiene la solución del musgo que cogieron los dos “ELFOS AYUDANTES” que me llevé a la tarea.
Por si algún aventurado quiere tomar apuntes para la ocasión, los resumiré en un esquema:
FASE DE EXPLORACIÓN.
Fase inicial en la que se descubre el lugar y la forma. Que será eso de coger el musgo. Como digo, la parte teórica de aprendizaje existió pero duró más bien poco, o nada, porque los oídos no escuchaban y se lanzaron a la práctica.
FASE COMPETITIVA.
Segunda fase: (fase que puede aparecer en cualquier momento y de forma repetida), ver cuál de las dos bolsas estaba más llena, fase como es obvio en la que no nos poníamos de acuerdo. Esta fase competitiva dejó empate técnico en los dos bandos, pero buen empate porque había dos ganadores y ningún perdedor.
FASE DE RECREO.
Tercera fase: me he cansao de coger musgo y voy a escalar paredes (con musgo claro, que resbala más). De esta fase conseguimos salir sin accidentados. Un logro.
FASE DE PRUEBA.
Fase final: prueba del musgo, a ver que tal nos queda (adjunto fotos de muestra), y de vuelta al hogar.
Me voy a saltar la fase en la que me tocó sacar el musgo de las bolsas en casa y SIII que me tocó recoger los juguetes de la habitación. Esta fase no era interesante para los hombrecillos de musgo
FASE FINAL.
Por último pasamos a la fase de “devolución de uno de los hombrecillos de musgo”.
Llegamos a casa de una de las abuelas incansables de nuestra ciudad y coño, eso era FAUNIA en potencia. Y en la ciudad el turismo buscando que se puede desarrollar. Nosotros sin saberlo.
Bueno, con decir que me abrió la puerta uno de los gatos, que yo creo que fue el que me contestó también al timbre. Uno me abrió la puerta, otro me recibió, había uno que no me dijo nada pero es que estaba poniendo la mesa, hasta que salió uno que era como el león de tarzán, coño que ni me acerqué por si acaso, que yo soy “mu” chico.
Bueno, experiencia con los hombres de musgo, grata, para recordar.
FASE DE EXPLORACIÓN.
Fase inicial en la que se descubre el lugar y la forma. Que será eso de coger el musgo. Como digo, la parte teórica de aprendizaje existió pero duró más bien poco, o nada, porque los oídos no escuchaban y se lanzaron a la práctica.
FASE COMPETITIVA.
Segunda fase: (fase que puede aparecer en cualquier momento y de forma repetida), ver cuál de las dos bolsas estaba más llena, fase como es obvio en la que no nos poníamos de acuerdo. Esta fase competitiva dejó empate técnico en los dos bandos, pero buen empate porque había dos ganadores y ningún perdedor.
FASE DE RECREO.
Tercera fase: me he cansao de coger musgo y voy a escalar paredes (con musgo claro, que resbala más). De esta fase conseguimos salir sin accidentados. Un logro.
FASE DE PRUEBA.
Fase final: prueba del musgo, a ver que tal nos queda (adjunto fotos de muestra), y de vuelta al hogar.
Me voy a saltar la fase en la que me tocó sacar el musgo de las bolsas en casa y SIII que me tocó recoger los juguetes de la habitación. Esta fase no era interesante para los hombrecillos de musgo
FASE FINAL.
Por último pasamos a la fase de “devolución de uno de los hombrecillos de musgo”.
Llegamos a casa de una de las abuelas incansables de nuestra ciudad y coño, eso era FAUNIA en potencia. Y en la ciudad el turismo buscando que se puede desarrollar. Nosotros sin saberlo.
Bueno, con decir que me abrió la puerta uno de los gatos, que yo creo que fue el que me contestó también al timbre. Uno me abrió la puerta, otro me recibió, había uno que no me dijo nada pero es que estaba poniendo la mesa, hasta que salió uno que era como el león de tarzán, coño que ni me acerqué por si acaso, que yo soy “mu” chico.
Bueno, experiencia con los hombres de musgo, grata, para recordar.