Si titulo esta entrada, las castañas, algún mal pensado creerá que me la he cogido buena, algo incierto porque no tengo ni tiempo para ello, aunque viene bien de vez en cuando, lo reconozco.
El Castañar nos esperaba, a un más inquieto todavía y a mi, que íbamos a por castañas, eso si, para enredar más que otra cosa, porque los había “semiprofesionales” por la zona.
Después de coger unas cuantas y sobre todo pasar un buen rato, el príncipe no fue invitado al evento porque estaba librando su batalla pirata, de la cual salió indemne y vencedor, descubrimos algunas setas.
Yo de setas, ni idea, en el plato si que entiendo algo más, pero me dediqué a hacer algunas fotos.
Fue nuestro gran tesoro, para Mario, setas, castañas y piñas ese día, vencedor de esa tarde, fría eso si (el grajo debía estar muy bajo).
Motivos médicos nos llevaron al inquieto y a un servidor el miércoles a la capital salmantina.
La verdad es que partíamos con la “ilusión” de coger un trozo de autovía nuevo, manda huevos con lo que nos conformamos.
El inquieto la quería ver ya desde Guijuelo y yo no sabia por donde se cogería.
La vi un poco peligrosa ahora mismo hasta que conecten con los otros tramos; para ir en dirección Salamanca tienes que hacer un stop y para volver todavía no se por donde coño se coge el primer tramo porque yo cogí la entrada pasado Arapiles.
En fin, si que se nota, se tarda menos pero lo más importante, con más seguridad.
La visita al hospital no tiene consecuencias ten negativas como en otros casos, total, estamos un poco como en casa.
Las consultas de ginecología tremendas, casi peor que en Béjar, no se ni las mujeres que habría allí esperando, y había unas cuantas consultas.
Después de la revisión del oculista, con buenos augurios pero con el mismo tratamiento, y con la “no agradable” noticia de que hay que cambiar de gafas, con los baratitas que están (hablaré con el primo de Rajoy a ver si me echa un cablecillo).
Hubo tiempo para la visita obligada a la cafetería del hospital y que el inquieto se desayunara un montado de bacon con queso y un zumo, que no sé ni como pudo, pero se lo terminó, partimos en busca del regalo para la ocasión. Para el inquieto, revisión del oculista significa abrir la hucha para comprarse un premio (todo sea porque se ponga el parche oclusivo).
Media hora para elegir, tengo para esto, me llega para lo otro, y coger varias revistas para hacer la carta a los reyes magos (es mejor meter la revista entera en un sobre tamaño folio, se tarda menos), fuimos al parking de la Santísima Trinidad, que si hubiera puesto orden no hubiéramos tardado media hora para salir.
Al final, como todos los viajes nuestros, todos los del pueblo, reconozco que me encontré con un par, pero no los delataré, acabamos en el Centro Comercial El Tormes y como no en el
El Castañar nos esperaba, a un más inquieto todavía y a mi, que íbamos a por castañas, eso si, para enredar más que otra cosa, porque los había “semiprofesionales” por la zona.
Después de coger unas cuantas y sobre todo pasar un buen rato, el príncipe no fue invitado al evento porque estaba librando su batalla pirata, de la cual salió indemne y vencedor, descubrimos algunas setas.
Yo de setas, ni idea, en el plato si que entiendo algo más, pero me dediqué a hacer algunas fotos.
Fue nuestro gran tesoro, para Mario, setas, castañas y piñas ese día, vencedor de esa tarde, fría eso si (el grajo debía estar muy bajo).
Motivos médicos nos llevaron al inquieto y a un servidor el miércoles a la capital salmantina.
La verdad es que partíamos con la “ilusión” de coger un trozo de autovía nuevo, manda huevos con lo que nos conformamos.
El inquieto la quería ver ya desde Guijuelo y yo no sabia por donde se cogería.
La vi un poco peligrosa ahora mismo hasta que conecten con los otros tramos; para ir en dirección Salamanca tienes que hacer un stop y para volver todavía no se por donde coño se coge el primer tramo porque yo cogí la entrada pasado Arapiles.
En fin, si que se nota, se tarda menos pero lo más importante, con más seguridad.
La visita al hospital no tiene consecuencias ten negativas como en otros casos, total, estamos un poco como en casa.
Las consultas de ginecología tremendas, casi peor que en Béjar, no se ni las mujeres que habría allí esperando, y había unas cuantas consultas.
Después de la revisión del oculista, con buenos augurios pero con el mismo tratamiento, y con la “no agradable” noticia de que hay que cambiar de gafas, con los baratitas que están (hablaré con el primo de Rajoy a ver si me echa un cablecillo).
Hubo tiempo para la visita obligada a la cafetería del hospital y que el inquieto se desayunara un montado de bacon con queso y un zumo, que no sé ni como pudo, pero se lo terminó, partimos en busca del regalo para la ocasión. Para el inquieto, revisión del oculista significa abrir la hucha para comprarse un premio (todo sea porque se ponga el parche oclusivo).
Media hora para elegir, tengo para esto, me llega para lo otro, y coger varias revistas para hacer la carta a los reyes magos (es mejor meter la revista entera en un sobre tamaño folio, se tarda menos), fuimos al parking de la Santísima Trinidad, que si hubiera puesto orden no hubiéramos tardado media hora para salir.
Al final, como todos los viajes nuestros, todos los del pueblo, reconozco que me encontré con un par, pero no los delataré, acabamos en el Centro Comercial El Tormes y como no en el
Mc Donald, si este fuera pediatra se forraría, más que los de ahora.
Viaje de regreso con el maletero cargado, los de pueblo no sabemos ir a Salamanca sin volver llenos de bolsas.
En fin, nos espera el puente, sin colegio, ya veremos que deparará.
Viaje de regreso con el maletero cargado, los de pueblo no sabemos ir a Salamanca sin volver llenos de bolsas.
En fin, nos espera el puente, sin colegio, ya veremos que deparará.
4 comentarios:
Me alegro de que el inquieto corriera mejor suerte en esa isla.
Tú también podrias haber dejado la salida a por setas para otro dia no? y así el príncipe os podría haber acompañado jajaja.
Tendremos que ir a la capi aunque solo sea para probar ese tramito de autovía y como no para venir cargados de bolsas.
Saluditos.
tio ¿¿¿que pasa??? estoy de setas ya hasta los cataplines a ver si actualizamso joer, qe se te da mu bien de veras
hola!!! a que no sabes que tengo blog??
soi nerea
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