Los niños tienen sueños que se balancean y llegan desde lo totalmente irreal e irrealizable a lo simplemente mundano y diario y los “menos niños” somos los encargados de hacer realidad unos y enmascarar con historias y fantasías otros.
El “inquieto” tenia uno desde hace tiempo, un sueño inculcado por la afición de su abuelo a la pesca, afición que si en algo le ha servido ha sido para que coma pescado, tarea ardua y difícil en la mayoría de los duendecillos que recorren el mundo a una velocidad superior a la nuestra.
Pues bueno, algo hemos avanzado, aunque para él todo sean truchas, más grandes y más pequeñas, todo truchas, supongo que su “maestro” en el arte de la pesca no opine igual porque siempre anda relatando que ya casi no hay semejante manjar culinario.
Pues bien, el sueño del “inquieto” de ir a pescar de forma oficial se ha hecho por fin realidad, un sueño cumplido que le servirá para tener un par de sueños más, ya quiere ampliar su material de pesca antes que sus conocimientos.
La clase de pesca en sí duró un par de minutos porque nada más llegar el ya sabia pescar, que a todos le quede claro, y además todos los tipos de peces y tamaños y en todas las posiciones, pues bueno es de autodidacta.
Las clases teóricas nos las saltamos y directamente fuimos al grano, a lanzar la caña pero como su nombre indica, el “inquieto” no pudo estarse quieto en el tiempo que permanecimos en busca de Nemo y sus compañeros, que tenían muy claro donde estábamos y lo que no debían hacer para llegar hasta nuestra bolsa.
Además, el “inquieto” estaba compinchado con los habitantes de las aguas del pantano pues tiraba de vez en cuando piedras avisándoles de nuestras intenciones, de vez en cuando palos para frustrar los ataques del anzuelo y al final, la tarde acabó cono estaba previsto, con el “inquieto” metido en el agua, pantalones, zapatillas y demás chorreando a más no poder, yo creo que le gustó más esto que la pesca, bueno más bien lo tengo claro.
Como ya estaba previsto que esto sucediera hubo que cambiar de apariencia al “inquieto” para que estuviera por lo menos visible de cara al viaje de regreso, algo de lo que se encargó la previsión, viaje que le sirvió para ir contando sus experiencias con la pesca,
El había pescado todos los peces y había visto cumplido un sueño, cuando la inquietud vaya dejando paso a cierta calma, sus conocimientos de pesca se retomarán, de momento con ver su sueño cumplido y coger un pez es suficiente, ya se encargará su abuelo de inculcarle la afición en un tiempo.
El “inquieto” tenia uno desde hace tiempo, un sueño inculcado por la afición de su abuelo a la pesca, afición que si en algo le ha servido ha sido para que coma pescado, tarea ardua y difícil en la mayoría de los duendecillos que recorren el mundo a una velocidad superior a la nuestra.
Pues bueno, algo hemos avanzado, aunque para él todo sean truchas, más grandes y más pequeñas, todo truchas, supongo que su “maestro” en el arte de la pesca no opine igual porque siempre anda relatando que ya casi no hay semejante manjar culinario.
Pues bien, el sueño del “inquieto” de ir a pescar de forma oficial se ha hecho por fin realidad, un sueño cumplido que le servirá para tener un par de sueños más, ya quiere ampliar su material de pesca antes que sus conocimientos.
La clase de pesca en sí duró un par de minutos porque nada más llegar el ya sabia pescar, que a todos le quede claro, y además todos los tipos de peces y tamaños y en todas las posiciones, pues bueno es de autodidacta.
Las clases teóricas nos las saltamos y directamente fuimos al grano, a lanzar la caña pero como su nombre indica, el “inquieto” no pudo estarse quieto en el tiempo que permanecimos en busca de Nemo y sus compañeros, que tenían muy claro donde estábamos y lo que no debían hacer para llegar hasta nuestra bolsa.
Además, el “inquieto” estaba compinchado con los habitantes de las aguas del pantano pues tiraba de vez en cuando piedras avisándoles de nuestras intenciones, de vez en cuando palos para frustrar los ataques del anzuelo y al final, la tarde acabó cono estaba previsto, con el “inquieto” metido en el agua, pantalones, zapatillas y demás chorreando a más no poder, yo creo que le gustó más esto que la pesca, bueno más bien lo tengo claro.
Como ya estaba previsto que esto sucediera hubo que cambiar de apariencia al “inquieto” para que estuviera por lo menos visible de cara al viaje de regreso, algo de lo que se encargó la previsión, viaje que le sirvió para ir contando sus experiencias con la pesca,
El había pescado todos los peces y había visto cumplido un sueño, cuando la inquietud vaya dejando paso a cierta calma, sus conocimientos de pesca se retomarán, de momento con ver su sueño cumplido y coger un pez es suficiente, ya se encargará su abuelo de inculcarle la afición en un tiempo.
4 comentarios:
Genial gela, esto toma cuerpo, un cuerpo que promete, me ha encantado, solo hay que contar las cosas como se sienten para que de verdad lleguen a la gente
Que bueno. Me ha encantado lo que has escrito y sobre todo que mi Mariete por fin haya ido de pesca con su abuelo.
Lo del chapuzón conociendo al inquieto era previsible.
solo quiero darte la bienvenida, es facil, solo dejarse llevar y de vez en cuando vaciar del coco lo que surga, es como un desahogo, sienta bien.... ah y gracias por ponerme en tu pagina desde ultramar.....
gracias ultramar, cuando temgo tiempo, normalmente de noche, leo vuestros capitulos y me suelo reir bastante, me hacen compañia.Los demas de ultramar tendran su enlace pero soy novato en esto, ire con ello en breve. Espero nos coozcamos pronto, un saludo.
Publicar un comentario