El final ya lo saben algunos, pero el principio acojonaba en su día, sabía yo que a posteriori iba a ser momento de risas cual refrán para enseñar a los nietos.
En este caso a los amigos, y la verdad no se porque este tema no había salido antes en conversaciones “cafeteras”, el brujo ha visto un filón editorial en el momento.
Era una noche de verano, como digo en tierras extremeñas, pueblo chiquitín y casi sin vida nocturna, casas blancas, casa de varias alturas con despensa y “tó” (chimenea al lado, importante para el desenlace).
La despensa, que tendrá, pero era el centro de aventuras que desbocaron la imaginación “calenturienta” de quienes estábamos aburridos en esa noche.
Estaban los perros ladrando, supongo para darle más morbo, que había luna llena, y si no la había pos la invento, que “pa eso” la historia es mía (total si la Ana Rosa esa pudo copiar un libro, yo me podré inventar una luna fantasmal, que coño).
Estábamos hablando sobre un pasadizo que tiene la mencionada despensa y punto de encuentro ancestral, hacía no se donde y que mi abuelo había tapado cuando reformó la casa.
Ese pasadizo llevaba a la casa de al lado y de ahí a la calle, pasadizos escapatorias de momentos peores.
Ese fue el real inicio de toda la historia que el brujo cuenta (cuentosbrujos.blogspot.com) (pero hay un fallo amigo, yo era el único en ese momento de sangre “azul”, era el otro lado del río) en su rincón y a buen seguro que se ha “escojonao”, ni que le estuviera viendo.
Bueno, los parapsicólogos aficionados fuimos “pa yá”, cassette negro, me acuerdo y “to”, en mano, la tecnología era menos puntera, si no, no sé que hubiera salido.
Y enchufamos el aparato, salimos y a esperar alguna contestación espectral.
Ya sólo esperar acojonados eh!, seria media noche más o menos.
Decisión: quién iba a buscar el cassette , no fuera que los espectros se hubieran molestado y …
Al final supongo iríamos todos, entre el miedo y el morbo de ser el “machote” que va a buscarlo.
Y de ahí viene lo mejor; segunda parte y ¿desenlace?.
Ponemos cassette, que ya daba algo de cosquilleo el tocarlo, a ver si algún espíritu lo había tocado también “pa” investigar que era supongo.
Cinta “pa tras”.
No se oye nada. De repente, ruido de algo, ruido y al fondo, una voz. Recuerdo que era femenina y aniñada.
Otra vez “pa tras”, papel y bolígrafo y a descifrar la historia.
Una niña llamaba a su mamá, no recuerdo más pero si se que acojonaba.
Acojonaba pero vaya que si.
Historia descifrada, todos cagaos y de repente unos aplausos.
Eso no cuadraba en la historia coño.
No creo que de aquellas, no habíamos datado el escrito, la madre aplaudiera a la niña por portarse bien en el colegio como hago yo con el inquieto (de vez en cuando, eso sí).
Coño, al final había sido GILA que se había acoplado por una chimenea que hay al lado de la despensa, coño, los fantasmas estaban viendo a GILA en TVE el sábado por la noche.
Si, pero el acojone estuvo allí, rondando la despensa mucho tiempo.
Ahora vale de risas, HISTORIAS PA CONTAR.
2 comentarios:
Me he vuelto a reir y no sabes de que manera segun iba leyendo te imaginaba contandome la historia una vez mas. Es genial, lo mejor de todo es que tienes muchas otras para contar deberías hacer una serie.
saluditos.
jua uajuajajjaaj jejejej ijijij ajjajajaja ains madre, si no fuer apor estos ratos, ya mecontaas la de la Encina Sangrante.
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